Estaban padre e hijo caníbales perdidos en la tupida selva, muy hambrientos, cuando de pronto divisan una hermosa rubia bañándose en una cascada.
El hijo sorprendido pregunta mira papá:
Papa nos la comemos aquí o la llevamos a casa a lo que el padre muy presto contesta:
No hijo, mejor la llevamos a casa y nos comemos a tu mamá.

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